LA MIGRACIÓN ABRE LAS PUERTAS A LAS INDESEABLES FORMAS MODERNAS DE EXPLOTACIÓN LABORAL EN EL SIGLO XXI.

MsC. Lydia Guevara Ramírez
Secretaria General de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas
Miembro de la Directiva de la Sociedad Cubana de Derecho Laboral y Seguridad Social de la Unión Nacional de Juristas de Cuba.
Consultora de Consultores y Abogados Internacionales, CONABI. La Habana. Cuba.

Introducción.
Se abordan desde la teoría y la práctica algunas formas modernas de explotación laboral, tales como la trata de personas, la esclavitud laboral, la servidumbre por deudas, la explotación sexual y el trabajo forzoso, tanto de mayores como el infantil, no solamente en América Latina como destino preferencial de nuestros estudios, sino como un mal con el que coexisten todas las sociedades del mundo en la actualidad. Se presentan datos al nivel mundial y de la región en que vivimos, así como información en los convenios y otras normas internacionales que las proscriben.

Palabras claves: explotación laboral y sexual, trabajo forzoso, esclavitud laboral.

Approached from the theory and practice some modern forms of labor exploitation, such as trafficking, bonded labor, debt bondage, sexual exploitation and forced labor, both adults and child, not just in Latin America and Caribe as the preferred destination of our studies, but as an evil coexist with all societies in the world today. It provides statistics at the global level and at the region in which we live, as well as information on international conventions and other norms that proscribe.

Key words: labor and sexual exploitation, forced labor, bonded labor.



UNA DEFINICIÓN INICIAL CON COMENTARIOS NECESARIOS

Ante todo, qué se entiende por explotación laboral. Buscando en diccionarios encontramos la siguiente definición:

Explotación es el proceso y el resultado de explotar. Este verbo, procedente del francés exploiter (que puede traducirse como “sacar provecho”), refiere a apropiarse de las ganancias o beneficios de un sector industrial o de una actividad comercial, y a abuso de las cualidades de un individuo o de un contexto. Dentro del contexto sociopolítico, la explotación está asociada a las inequidades entre clases sociales y al reparto desigual de los ingresos. La noción refiere a la relación que establecen los sectores dominantes con las clases más débiles. En ese sentido puede hablarse de explotación laboral, que implica una serie de abusos que se cometen contra los trabajadores[1].

Se denomina explotación al acto de obtener beneficio de algo o alguien. Más allá de las diversas variantes de sentido que el término reviste, lo cierto es que generalmente se encuentra relacionado al plano social y económico, en la medida en que se relaciona con la noción de valor, al modo en que este se obtiene o se pierde. Otro uso habitual, esta vez con un cariz peyorativo, es el de la explotación humana, o para establecer mayores precisiones, de la explotación injusta del trabajo humano. Desde esta perspectiva, el beneficio que se extrae del trabajo del hombre por parte de otro siempre es mucho mayor a las retribuciones en forma de salario[2].

Y seguidamente hallamos más que una definición, una caracterización que aporta luz a la definición: “La explotación laboral se define como recibir un pago inferior al trabajo que se realiza, lo que incluye desde pequeños abusos hasta los talleres de trabajo esclavo. Karl Marx desarrolló su teoría de la economía del capitalismo con base en la idea de explotación laboral (esa diferencia que no se le paga al trabajador, y que se la queda el capitalista, es llamada plusvalía). Aunque un trabajo mal pagado para lo que se realiza suele ser lo que define a la explotación laboral, en sentido amplio puede abarcar diferentes situaciones, desde el abuso por parte empleador hacia el empleado hasta la precariedad laboral.[3]

Hecha la primera aclaración  con respecto al propio contexto y contenido de este artículo, señalamos que la migración por sí sola no es la causa de formas de explotación laboral, pero ante determinados conflictos relacionados con el desempleo y la necesidad de encontrar una fuente de empleo, las personas emigran hacia otros países y es entonces que la migración abre las puertas a las formas de explotación laboral que pasan por un binomio imprescindible:
*        pobreza y riqueza,
*        dominación y subordinación,
*        crisis y emergencia,
*        NO SON excluyentes entre sí, SINO un complemento de cualquier proceso de explotación.
Entonces, es aquí donde nace y se fomenta la explotación laboral por esa relación causal entre el hambre y la miseria y la explotación a que se someten los que no tienen otra cosa que entregar que su propia vida para subsistir.

Se trata de un fenómeno multifactorial vinculado a la globalización económica, la migración internacional y las condiciones extremas de inseguridad y pobreza en que viven millones de personas, especialmente mujeres y niños, víctimas propiciatorias de traficantes y explotadores que las someten a una situación de dominio y control absoluto para explotarlas personalmente, debido a su vulnerabilidad y dependencia. La explotación laboral a la que hacemos referencia se manifiesta principalmente en la trata de seres humanos, en el trabajo forzado y la explotación sexual de las víctimas -mediante la prostitución forzada-, que se han convertido en uno de los principales negocios criminales del mundo.

Hay distintas formas de explotación laboral que se esconden tras la migración y se alimentan de la crisis económica, de la necesidad que tienen los seres humanos por satisfacer sus más mínimas necesidades materiales y trataremos en este breve artículo de abordarlas aunque sea para dar luz a la situación que atraviesa el mundo y con ello contribuir una vez más a su conocimiento.

Se les denomina de variadas formas y en listas diferentes en dependencia de la región y el país, pudiendo ser la trata de personas, la prostitución forzada, la servidumbre por deudas, el trabajo forzoso, el trabajo doméstico, el trabajo en las maquilas y en otros centros con total desprotección laboral y el trabajo infantil.

La lista no se agota porque en dependencia del país, así se nombran dichas formas, por ejemplo en El Salvador también se incluye el trabajo de los agentes de seguridad en el sentido de sus largas jornadas de trabajo para brindar seguridad a terceros y poner en riesgo su propia vida, por salarios bajísimos y condiciones de vida nada envidiables, ya que la mayoría proceden del interior del país donde quedan sus hijos y esposas sin la más mínima seguridad.

Otros autores consideran  específicamente la explotación sexual de menores con fines comerciales, el reclutamiento obligatorio, el matrimonio forzado o precoz y el llamado “Turismo sexual”. Todos llegan al convencimiento de su existencia basada en la explotación personal y que se entrelazan a veces sin llegar al comienzo o final del hilo conductor, que pudiera ser el tráfico de personas con visos de migración organizada.

¿Y quiénes son los más vulnerables que caen de inmediato en las redes de los traficantes, de los explotadores y de los maltratadores y abusadores en el mundo?

Todos aquellos que paradójicamente están protegidos por normas y convenios internacionales:
      Mujeres
      Niños
      Personas con discapacidades
      Consumidores de drogas
      Migrantes
      Indígenas
      Los desempleados

Según datos consultados de la CEPAL, “en Latinoamérica en el año 2000 migraron 21 millones de personas siendo en 2005, la cifra alrededor de 25 millones. Actualizando la información más reciente encontramos en el sitio web de la Organización Internacional del Trabajo que “de 154 millones de migrantes en 1990 el número de personas que migran llegó a 232 millones en 2013, y durante muchos años los migrantes han representado alrededor de 3% de la población mundial”. En tal sentido, la cifra de migrantes en América Latina también ha sufrido un crecimiento vertiginoso, sobre todo las migraciones intrarregionales en el MERCOSUR y en la región Andina y mucho más entre Centroamérica y los Estados Unidos de Norteamérica.  

Las migraciones interregionales en el seno de Iberoamérica supusieron movimientos de más de 5 millones de personas, en un proceso que afecta a prácticamente a todos los países iberoamericanos y que se da en ambos sentidos, en el de emigración y en el de inmigración”. Este mundo ya no está dibujado en blanco y negro, sino en matices, los otroras países de emigración como España e Inglaterra que en las guerras de conquista poblaron los territorios de nuestros países cual si estos hubiesen sido “res nullis” sin civilización ni población anterior, expoliaron las riquezas nacionales, casi eliminaron la población autóctona y ahora son países de inmigración, receptores de fuerza de trabajo, no solamente de personas procedentes de América, sino también de África, de donde capturaron negros libres y los convirtieron en esclavos, de países árabes y de personas provenientes de otros países, pero con una gran diferencia, porque ahora no quieren otorgarles el tratamiento humano que se merecen, sino que han generado por la acción de los medios, la mayor ola de xenofobia conocida en el mundo.

Los migrantes son terroristas, son criminales, narcotraficantes, buscadores del buen vivir y del placer sin trabajo ni sacrificios. ¡Cuántas cosas hay que leer en estos tiempos! Cuando se trata de la emigración hacia el primer mundo, las personas viven bajo el chantaje del regreso forzado, del uso de la fuerza y del discurso del retorno de los migrantes como elemento de presión a los países, cuando como sucede ahora, no se adopta la decisión inmediata y sin condiciones de aprobar los acuerdos de libre comercio.

Actualmente se refuerzan los desplazamientos de personas de una región hacia otra como resultado de la crisis y depresión económica mundial. Por eso los binomios mencionados con antelación no son excluyentes entre sí, sino, al contrario, un complemento de cualquier proceso migratorio.

Unos países siguen siendo los depredadores de los recursos y riquezas de la humanidad a través de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales que han contribuido con su actuar a la segmentación de las regiones quedando en el sur los proveedores de materias primas y de trabajadores, con lo que también influyen en el robo y la fuga de cerebros.

Transnacionalizan las economías y los mercados, pero no permiten el flujo libre de las personas que angustiados por la situación en que viven en sus países de origen, se ven obligados a enajenarse de su familia, de su territorio, mediante el tráfico ilegal de personas, cuales mercancías desechables cuando  ya no cumplen su cometido.  
Además es importante resaltar un hecho innegable. Los estados de acogida del primer mundo, incluyendo por excelencia los Estados Unidos de Norteamérica, no aceptan por conveniencia la licitud de la migración, pero cierran los ojos ante el hecho de la cantidad de personas que de manera ilegal son movidos hacia distintos territorios y con ello se convierten en excluidos sin amparo de sus derechos, entre ellos, los derechos y beneficios de la seguridad social, lo que provoca adicionalmente desprotección, marginación, fomenta la economía informal, hace cada vez más rara la afiliación sindical y termina por promover e incentivar el dumping social, entre los propios empresarios.

“Ahora bien, incluso dentro de este enfoque económico o comercial, pero desde la perspectiva del trabajador individual, la emigración es la última defensa personal y aislada contra el desempleo, la pobreza o la exclusión  y la estrategia final de búsqueda de trabajo. En efecto, normalmente no se emigra en procura de trabajo para ganar un diez o un veinte por ciento más, sino por una imperiosa necesidad de sobrevivencia, excepción hecha, claro está, de quienes lo hacen con excelentes condiciones de contratación ya predefinidas; pero no son éstos quienes preocupan desde el punto de vista social, ni económico ni político”.[4]

Causas y consecuencias de la migración.

Cuando de movimientos migratorios se trata, aparecen investigaciones y estudios con un conjunto de causas de índole política, social, económica, cultural, familiar, pero este fenómeno es multifacético, es multidisciplinario, todos tienen una razón de ser e incluso existen en su conjunto en algunas migraciones. Pero podemos aseverar, sin temor a equivocarnos que esos estudios sobre los efectos de la migración para ambas partes, el receptor y el emisor, no son concluyentes en el sentido que los propios investigadores han querido darles. La mayoría han sido elaborados por investigadores de los países desarrollados y llevan la impronta de su propia percepción del fenómeno, a veces tendenciosa y unilateral.

Hay que romper barreras y ganar espacios de comunicación y difusión de nuestras ideas, mediante las redes alternativas de información sobre los verdaderos motivos, consecuencias y perjuicios que ocasiona la migración no planificada, aunque incluso la dirigida y programada, en los países emisores, porque estos pierden su juventud, que es la primera en movilizarse, generando situaciones de extrema crisis por el déficit de personal calificado, ya formado y que benefician con sus conocimientos a quien no se preocupó en su formación. Los receptores crean una imagen de oportunidades en el primer mundo, de beneficios no disponibles en los países de emigración, para atraer su fuerza de trabajo a través de los subcontratistas, tercerizadores, empresas de empleo temporal y otras redes de captación de capital humano como mercancía de valor para sustituir a la desechable que ya puede ser eliminada. 

Qué irracionalidad enfrentamos en los textos consultados cuando hablan de consecuencias y causas de la migración, siempre en contra de las personas, tildadas muchas veces de incapaces de trabajar en su territorio, que prefieren la aventura por la búsqueda de empleo en otros países, algunos considerados ciudadanos de quinta categoría, delincuentes, vagos y como consecuencia fundamental para sus países está obtener recursos monetarios a través de la remesa, cual explotación de trabajo esclavo por sus gobiernos. Sin embargo no mencionan el robo de cerebros, la facilidad de obtener fuerza de trabajo calificada, de primer nivel de conocimientos, en cuya preparación no han invertido recursos, ahorrándose el tiempo y el dinero para otros menesteres. Pero terminan aniquilando así a los países que se ocuparon de la formación profesional de su fuerza autóctona.

Se ha favorecido el dumping social, entre países del primer mundo y del tercer mundo, llegando incluso a no reconocer fronteras éticas ni compromisos sociales. Por tanto la pérdida de los niveles de protección, la globalización neoliberal con su desregulación y flexibilización de las relaciones laborales ha provocado flujos mayores de migrantes.

Hemos regresado a la división internacional del trabajo, pero de otra forma: unos países son básicamente receptores y otros fundamentalmente emisores de fuerza de trabajo. De esta forma se protege el capital de los embates de las crisis mediante el abaratamiento de los gastos en salario y en mantenimiento de su fuerza de trabajo, dejando sin protección alguna a los trabajadores, con lo que sigue invertida la pirámide, pues la empresa continúa teniendo el protagonismo que le pertenece a los trabajadores.

Pero no solamente tenemos migrantes hacia el primer mundo, sino que como una característica de América Latina, por su idiosincrasia, igualdad de lengua, credo, desarrollo, en fin, por ser latinoamericanos, nuestros trabajadores andan entre los propios países de la región, centroamericanos que se mueven entre su territorio y hacia México que ha dejado de ser el país de tránsito hacia el desarrollo, para convertirse en receptor de migrantes, o los de mayor desarrollo en el cono sur, que reciben otros trabajadores de la región, cual es el caso de Brasil y Argentina, que se puede comprobar en datos de CEPAL.

Según las estadísticas de la OIT y de otros organismos internacionales y regionales se observa que el nivel de empleo tuvo un cierto ascenso, aunque no se dice que creció el empleo precario, tercerizado, subcontratado, no el estable y remunerado, o sea,  bajo los parámetros de la OIT el crecimiento no se debió al llamado “trabajo decente” como meta del decenio, en condiciones de seguridad y salud, sino en las actividades que en muchas ocasiones provocan accidentes del trabajo, causando la pérdida de valiosas vidas humanas en las edades juveniles por falta de preparación y educación profesional.
Y en este caso, no hay protección de la seguridad social, no hay muchas veces información estadística confiable, porque los empleadores no cotizan por dichos trabajadores que emplean de manera ilegal sin cumplir las formalidades y requisitos vigentes.

Hay que evitar por todas las vías posibles la emigración forzosa de las personas por falta de seguridad jurídica, por la violencia institucional que cercena la vida y las esperanzas de una generación que  ve sucumbir a diario por enfermedades curables y hambre tantos niños como el triple de personas que murieron en el atentado de las Torres Gemelas que conmocionaron al mundo e incluso constituyeron un viraje en el enfoque de la doctrina de seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo y la teoría del golpe preventivo, sin que ni siquiera se haga mención a la pérdida de un futuro mejor con esas muertes innecesarias.

Actualmente hay más de 232 millones de personas fuera de sus países de origen, alrededor del 3% de los habitantes del planeta. Una de cada 10 personas en los países desarrollados es un migrante y uno de cada 70 en los paises en desarrollo es migrante. De ahí la gran diferencia en la recepción de los que abandonan sus países tanto con carácter temporal como definitivo. Y en cuanto a las mujeres, es criterio de los expertos (Moreno-Fontes Gloria, OIT en Línea 2014) que “un número importante de mujeres migrantes experimentan un descenso en la movilidad laboral, que las descalifica y las lleva lejos del trabajo remunerado y las dirige hacia la esfera doméstica. Además, demasiadas mujeres migrantes aún experimentan explotación extrema y abuso en situaciones de trata, servidumbre y esclavitud”. Y continúa la experta señalando:  “Los datos de la OIT señalan que mujeres y niñas forman la abrumadora mayoría de las víctimas de trata con el fin de explotación sexual comercial (98 por ciento). En la explotación económica forzada, mujeres y niñas representan el 56 por ciento de las víctimas, mientras que hombres y niños representan el 44 por ciento”.

Este estado de cosas existe a pesar del Convenio 143 de la OIT sobre los trabajadores migrantes, del año 1975, del cual se infiere que a pesar del Programa Mundial del Empleo de la propia OIT, siguieron aumentando los desplazamientos de trabajadores, cuando lo  que se quería estimular era el movimiento de las tecnologías y los recursos hacia los países en desarrollo, en lugar de proporcionar un motivo a la salida de las personas por falta de futuro en su país de origen.

En ese mismo orden está la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, adoptada por la Asamblea General en su resolución 45/158  de 18 de diciembre de 1990, donde se instaba a los estados a desalentar la práctica de emplear a trabajadores migrantes ilegales o indocumentados por el reconocimiento amplio de los derechos humanos fundamentales y al mismo tiempo llamaba a los propios migrantes a legalizar su situación en el país receptor para gozar de derechos adicionales que podrían concederse a los que tuviesen ese status legal en cada lugar. Esta Convención entro en vigor por la ratificación de los países en 2003.

De todos es conocido el papel que está desplegando  la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobiernos en materia de política social y que hubo de aprobar en el 2006 el Convenio iberoamericano de Seguridad Social ya ratificado por 13 Estados, que puede convivir con los más de 50 convenios bilaterales suscritos entre estados y que todos sabemos que no han jugado su rol esperado. Dicho Convenio está dedicado al tratamiento de los derechos de los migrantes en igualdad de condiciones con el resto de los trabajadores, sin motivo de discriminación alguna, pero hay que leer con detenimiento, que se trata solamente de los migrantes documentados, legales, en empresas constituidas, por tanto los que conviven con el trabajo informal seguirán siendo desprotegidos, al igual que los excluidos por la causa de su no reconocimiento ante la seguridad social.

Este Convenio expresa que sus tutelas se extienden hacia quienes hayan trabajado y cotizado a la seguridad social en países diferentes al propio y puedan recibir tras su jubilación la paga correspondiente de todos los países de la región en los que haya sido empleado de igual naturaleza y forma. Por tanto cubriría a 5 millones de emigrantes y ¿el resto?. Cierto es que la ilegalidad e ilicitud no puede generar derecho, pero esos millones de hombres y mujeres seguirán siendo excluidos por una simple razón de no encontrar empleo en su país de origen o no tener cubiertos sus derechos fundamentales.
Además para completar el cuadro anterior no es obvio señalar que en la integración latinoamericana del MERCOSUR y la Comunidad Andina, así como en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las Declaraciones y acuerdos de carácter y naturaleza laboral, incluyen normas sobre el tratamiento a los migrantes.

En los años noventa se suscribieron 87 convenios bilaterales migratorios en América Latina (9 de re-admisión, 6 de regularización, 10 convenios laborales, 2 de promoción, 31 de libre circulación, 23 de retorno asistido y extradición, y 3 de protección al migrante). En cuanto al TLCAN, de 1994 a 2002 sólo se generaron 500 000 empleos en el sector manufacturero, mientras que en el agrícola se perdieron 1.3 millones de puestos de trabajo. Además no se ha detenido el flujo migratorio, más bien éste ha aumentado (se calcula que la emigración anual es de 400,000 personas).

Trata o tráfico ilegal de personas

El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niñas, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, hecho en Nueva York el 15 de noviembre de 2000. (Protocolo de Palermo), en su artículo 3 establece que portrata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud, o las practicas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”.

Adicionalmente este Protocolo considera entre otras situaciones, la explotación laboral, que como común denominador es la obtención de algún beneficio de tipo económico para sí o de otras personas o beneficios de otra naturaleza, por la prestación del trabajo de un tercero ya sea una persona o más convirtiendo a estas en una mercancía, en situaciones humillantes o degradantes y que se preste el servicio en forma desproporcionada conforme a las prácticas laborales, tanto en horarios de trabajo, condiciones del mismo y con remuneraciones por debajo de los previstos por la leyes en la materia. La humillación procede de la cosificación del ser humano, convertido en cosa, cuando en la Constitución de la OIT se recoge en su texto que el trabajo no es una mercancía, mucho menos la persona.

Aparece la desagradable relación entre las formas de explotación laboral modernas, que comienzan con la migración incluso organizada, llegando a la situación de esclavitud laboral de algunas personas en trabajo forzoso o esclavo, pasando por la trata o tráfico ilegal, la servidumbre y la prostitución forzada, el trabajo infantil en sus peores formas, el abuso contra mujeres y menores, en fin, una gama de situaciones que aún con las normas internacionales vigentes, han seguido existiendo e incluso creciendo en diferentes contextos, tanto en Europa, como en Asia, África y en Nuestra América.

El negocio de la trata mueve más de 32.000 millones de dólares por año en el mundo. Según la OIT, más de 12,3 millones de personas sufren situaciones laborales similares a la esclavitud. Cuatro millones son víctimas de la trata cada año. La mayor parte de las víctimas son niñas, niños y mujeres. Entre el 10 y el 30 % de mujeres víctimas de la trata son menores de edad. En América Latina, 2 millones de niñas, niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual, comercial o laboral (mendicidad).[5]
Según la OIT, más de 12,3 millones de personas sufren situaciones laborales en que son víctimas de explotación sexual, comercial o laboral (mendicidad) u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, hasta la esclavitud.

La trata de personas está considerada una nueva forma de esclavitud a la que se someten anualmente miles de personas, significando un desafío a los gobiernos, por constituir una amenaza a la convivencia armónica y pacífica entre  los pueblos, así como un brutal ataque a la libertad y a la dignidad de los seres humanos. Debe por tanto abordarse su estudio individual en los diferentes países tanto por los académicos como por los propios estados por ser  un problema de orden público, un delito perseguible de oficio por su dependencia de la delincuencia transnacional organizada y combatirse  por su vinculación a los flujos migratorios, por favorecerse de la situación de pobreza y exclusión que sufren las personas.

Para efecto de los Estados Unidos de Norteamérica, que representa un mercado muy apetecible para los tratantes, se clasifica la trata laboral en ocho modalidades: trabajo forzado, tráfico sexual, servidumbre por deuda, vinculación por deuda entre migrantes, servidumbre doméstica involuntaria, trabajo infantil forzado, niños soldados y tráfico de niños.

Para el departamento de seguridad pública de la Organización de los Estados Americanos (OEA): “La trata de personas es una violación a los derechos humanos; una forma de esclavitud moderna. La complejidad del crimen de trata requiere una respuesta interdisciplinaria y coordinada que involucre a varios actores de la sociedad, en países de origen, tránsito y destino”.

A pesar de la existencia de leyes en casi todos los países el ilícito se perfecciona cuando el movimiento de las personas se produce sin que oportunamente haya un castigo de quien comete  el delito, a pesar de su tipificación como tal en los ordenamientos penales de los países latinoamericanos y otros del mundo. Por tanto no hay garantía de enfrentamiento real, sino solamente formal y sigue haciendo estragos esta forma de explotación laboral por la complejidad de su tratamiento que implica diversas conductas.

 “Matrimonios forzados, adopciones ilegales, niños en guerras, esclavitud en los trabajos, acceso carnal involuntario, turismo sexual, secuestro con fines de explotación en países ajenos, tráfico de órganos y tejidos humanos, trabajadoras en el servicio doméstico sometidas por los patrones, hijos forzados a trabajar por sus padres, adultos que obligan a la mendicidad a los niños; éstas son sólo algunas formas que adopta el delito de trata de personas, considerado mundialmente como una forma contemporánea de esclavitud, en la que se degrada al ser humano a la condición de mercancía que queda bajo el imperio de la oferta y la demanda dentro del mercado negro clandestino controlado por las mafias de tratantes…” ¿Tienen las distintas autoridades la capacidad técnica, operativa y los recursos humanos y tecnológicos suficientes para prevenir y detectar de manera efectiva todo éste tipo de actividades?[6]

“En informes anteriores de la UNODC sobre la trata de personas se ha resaltado la falta de conocimientos sobre este complejo delito de alcance mundial y se han hecho llamamientos a los Estados miembros y la comunidad internacional para que haga un mayor esfuerzo por lograr que se comprenda debidamente…Si bien aún no se tiene una idea clara de la situación, pues la capacidad de detectar la trata de personas e informar sobre ella sigue variando enormemente de un país a otro, en los últimos años ha aumentado notablemente la información a que han podido acceder los investigadores”[7].

Como se comprobará hay una relación de multicausalidad en el entorno de la explotación laboral que a veces es difícil encontrar dónde comienza y dónde termina o cómo se entrelazaron las modalidades mencionadas en este trabajo. La complejidad aparece porque se pasa de una forma a otra para entorpecer la acción legal y en lugar de trata de personas se aduce la migración voluntaria de personas hacia otros territorios y las víctimas callan y otras veces son reducidas por el terror al secuestro y la muerte personal o de sus familiares a través de las amenazas que les profieren si descubren su situación real.

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE OTRAS FORMAS DE EXPLOTACIÓN LABORAL

PROSTITUCIÓN FORZADA

La prostitución forzada como forma de explotación se nutre de los migrantes y su víctima fundamental es la mujer. Debe decirse que en el sentido lato no son "trabajadoras" por cuenta propia sino por cuenta ajena. Una parte importante de ellas son además sujeto de la violencia de género  dentro de un conjunto de malos tratos que pueden ser verbales y físicos.
Las zonas de acumulación de inmigrantes se han convertido en un paraíso para los negocios de prostitución.
Uno de los objetivos del negociante  es mantener el servicio, para lo cual retiene los documentos migratorios de la “trabajadora”, así como una parte importante de los salarios,  convirtiéndose en un círculo vicioso de consecuencias difíciles de evaluar.

SERVIDUMBRE POR DEUDAS
Según la ONU, es difícil distinguir la servidumbre por deudas de la esclavitud tradicional, porque la víctima no puede dejar su trabajo, o la tierra que cultiva mientras no reembolse el dinero adeudado. Aunque en teoría una deuda puede pagarse en un determinado período de tiempo, la servidumbre se presenta cuando a pesar de todos los esfuerzos, el deudor no consigue cancelarla. El asunto estriba en que el posible salario a ganar no se les paga en dinero, sino en productos, alimentos y en el mísero lugar que habitan en forma de hogar y cuando la persona desea abandonar el lugar, debe haber cancelado toda la deuda que nunca sabe a cuánto asciende realmente, por lo que por lo general, la deuda es heredada por los hijos del trabajador en servidumbre.

TRABAJO FORZOSO

Se define como todo trabajo o servicio que es exigido a cualquier persona bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente.

Abarca diversas formas como son la limitación de la libertad de movimiento, la retención de los salarios o de los documentos de identidad, la violencia física o sexual,  servicios sexuales forzosos, amenazas e intimidaciones, el tráfico de personas y otras formas de esclavitud, de las cuales los trabajadores no pueden escapar. Las víctimas son los más débiles: mujeres y niñas obligadas a prostituirse, migrantes atrapados en esquemas de servidumbre por deudas, trabajadores clandestinos, todos en forma ilegal. Las estimaciones de la OIT abarcan prácticamente todas las formas de trata de seres humanos  como una forma de “esclavitud moderna”.

Según datos de la OIT (2012), en América Latina hay alrededor de 1,8 millones de personas sometidas a trabajo forzoso y en el mundo la cifra asciende a más de 21 millones de personas en trabajo forzoso.

El trabajo forzoso afecta a todas las regiones y a sectores muy diversos, y por lo tanto asume diferentes caras, confundiéndose con la servidumbre por deudas, las condiciones de trabajo degradantes, la trata y el abuso a que se somete la persona por su condición  de vulnerabilidad. Sin embargo, es posible combatirlo con un compromiso sostenido y con recursos.

Casi 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso: 11,4 millones de mujeres y niñas, y 9,5 millones de hombres y niños. Alrededor de 19 millones de víctimas son explotadas por individuos o empresas privadas y más de 2 millones por el Estado o grupos rebeldes. De aquellos que son explotados por individuos o empresas, 4,5 millones son víctimas de explotación sexual forzosa[8].

Aquellos que imponen o promueven el trabajo forzoso generan ganancias ilegales enormes. Un informe publicado recientemente por OIT estima que cada año las formas modernas de esclavitud generan ganancias por unos 150.000 millones de dólares en la economía privada. El trabajo doméstico, la agricultura, la construcción, la manufactura y el entretenimiento se encuentran entre los sectores más afectados. Los trabajadores migrantes y los pueblos indígenas son especialmente vulnerables al trabajo forzoso.
TRABAJO INFANTIL

Es una forma análoga al trabajo forzoso y se nutre de la servidumbre por deudas de los padres, así como del desempleo de los adultos, obligando a los niños a trabajar, ya que para ellos no existe legislación laboral protectora, en el sentido de que la edad laboral como norma en el mundo es a partir de los 16 años y la situación es totalmente diferente cuando se aprecian las siguientes cifras:

Entre 2008 y 2012, se redujo el trabajo infantil de 215 millones de niños (13,6% entre 5 y 17 años) a 168 millones (10,6%). De ellos 13 millones son latinoamericanos, 85 millones efectúan trabajos peligrosos y 73 millones tienen menos de 11 años. O sea que la mayoría  realiza actividades que ponen en peligro su salud y su seguridad, lo que se considera inaceptable y ha dado lugar, definitivamente, a una campaña promovida internacionalmente de “sacar tarjeta roja” al trabajo infantil.

La mayoría de los niños que trabajan son varones (99,7 millones frente a 68,2 millones mujeres). La cifra más impactante es la de los 5,5 millones de niños en tareas “forzadas”, de los cuales 960.000 están afectados por situaciones de explotación sexual.
Según la OIT, debe trabajarse en función de adoptar una legislación que establezca la eliminación total del trabajo infantil como objetivo último de las políticas junto con las medidas para lograrlo, con vistas a que se determinen y prohíban de manera explícita las peores formas de trabajo infantil que se han de eliminar como prioridad, cuales son la participación de niños en conflictos armados, la servidumbre por deudas, la prostitución infantil y la inserción de los niños en trabajos peligrosos.

En 1992 se instituye el Programa Internacional de Erradicación del Trabajo Infantil el cual establece que “el trabajo infantil perpetúa el círculo vicioso de la pobreza e impide que los niños adquieran las calificaciones y la educación necesarias para asegurarse un futuro mejor. Asimismo, las consecuencias de ese nocivo fenómeno van mucho más allá de la niñez: recaen también sobre la economía de un país pues éste pierde competitividad, productividad e ingresos potenciales”[9]

¿POSIBILIDADES REALES DE ENFRENTAMIENTO LEGAL?

Las posibilidades reales están al alcance de los gobiernos de todos los países tomando en consideración los llamados convenios fundamentales de la OIT, que señalamos a continuación:

CONVENIO 29 SOBRE EL TRABAJO FORZOSO, 1930. Esta es una de las primeras normas adoptadas en el concierto internacional, el cual define el trabajo forzoso y establece excepciones, cuales son el servicio militar obligatorio,  las obligaciones cívicas, el trabajo necesario para enfrentar una situación de emergencia y el trabajo en las cárceles bajo ciertas condiciones.

CONVENIO 105 ABOLICIÓN DEL TRABAJO FORZOSO, 1957. Constituye una norma complementaria que prohíbe la imposición de trabajo forzoso u obligatorio como un medio de coerción o de educación política, como castigo por expresar determinadas opiniones políticas o por participar en huelgas, la movilización de la mano de obra con fines de desarrollo económico, como medida de disciplina en el trabajo o discriminación racial, social, nacional o religiosa.

 

La OIT adoptó en la 103 Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en este mes de junio de 2014, en Ginebra, por delegados de Gobiernos y de organizaciones de empleadores y de trabajadores por 437 votos a favor, 8 en contra y 27 abstenciones, un  nuevo Protocolo, respaldado por una Recomendación, para combatir las formas modernas de trabajo forzoso, el cual es un instrumento legalmente vinculante que aborda la prevención, la protección y las medidas compensatorias, así como la necesidad de redoblar esfuerzos para eliminar las formas modernas de esclavitud.

El nuevo Protocolo actualiza el Convenio No. 29 de Trabajo forzoso, aprobado en 1930, con el fin de enfrentar prácticas relacionadas con la trata de seres humanos y formas análogas de explotación laboral.

CONVENIO 138 SOBRE EDAD MÍNIMA, 1973. En esta norma internacional se fija la edad mínima laboral de admisión a todo tipo de empleo en quince años o cuando se terminan las obligaciones escolares y en el caso de un trabajo que por su naturaleza o las condiciones en que se realice pueda resultar peligroso para la salud, la seguridad o la moralidad de los menores no deberá ser inferior a dieciocho años.

CONVENIO 183 SOBRE PEORES FORMAS DE TRABAJO INFANTIL (1999)
En su preámbulo se reconoce que el trabajo infantil se debe en gran parte a la pobreza, y que la solución a largo plazo radica en un crecimiento económico sostenido conducente al progreso social, en particular a la mitigación de la pobreza y a la educación universal y se señalan como tales con su definición, las siguientes:
  • todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y la trata de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados;
  • la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas;
  • la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes, y
  • el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
Existe legislación para combatirlas, falta voluntad política para hacerla realidad.

¿CONCLUSIONES O DESAFÍO FUTURO?

Esta es la oportunidad que no debemos dejar pasar. Se han celebrado tres ediciones del Foro Social Mundial  destinado a las migraciones. El tercero celebrado en Rivas, España en septiembre 2009 emitió la Segunda Declaración de Rivas donde llaman la atención a los aspectos fundamentales que acompañan a los migrantes: la trata de personas, la ilegalidad del traslado, los abusos contra la persona y sus derechos, los bajos salarios y el desconocimiento de sus derechos laborales, la ausencia de protección sindical, ante la falta de organizaciones representativas, el crecimiento de la xenofobia y el racismo, el papel de la prensa en la creación de estereotipos de los inmigrantes hasta la criminalización y la victimización de las personas como discurso hegemónico.

Incluso recuerda que hay diferentes tipos de migraciones, las voluntarias y las forzosas,  las fronterizas, y los desplazamientos de los pueblos indígenas por expropiación de sus tierras o por las guerras que provocan refugiados y que por tal motivo deben encontrar un empleo para sostenerse a sí mismos y sus familias. En las peores condiciones se hallan los más vulnerables que son los niños y las mujeres. 

Pretendemos que al interior de cada uno de nuestros países, los profesionales del derecho en torno a nuestras organizaciones continentales, la Asociación Americana de Juristas, la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas, la Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo, la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y Seguridad Social y con el concurso del Gremio Nacional de Abogados de los Estados Unidos y la Asociación Canadiense de Abogados del Movimiento Sindical sigamos participando en los procesos de transformación social a partir de un nuevo modelo de relaciones laborales ajustado al desarrollo de la conciencia social del continente y de los gobiernos más progresistas en el poder, que han constituido grandes organizaciones internacionales integracionistas, me refiero al ALBA, UNASUR y CELAC.  Es precisamente en este marco que debemos presentar nuestro concurso para elaborar la legislación de soporte de los derechos laborales con el nuevo modelo de relaciones laborales del siglo XXI.

Con ello haremos un importante aporte a la sensibilización y sobre todo el combate frontal a todas las formas de explotación laboral, teniendo como premisa que “el agotamiento del paradigma neoliberal de relaciones laborales vigente en nuestro continente durante las últimas décadas del siglo XX, nos demanda construir uno nuevo, en el cual el trabajo humano sea considerado con criterios que exceden el marco del mercado económico, y que se apoyan en los principios de la Justicia Social”[10].

Y basados en la justicia social seguirán siendo temas priorizados para el debate la situación jurídica de los migrantes, el trabajo forzoso tanto de adultos como de niños y niñas, la prostitución forzada, el tráfico y la trata de personas, la servidumbre por deudas, el trabajo en las maquilas y otros centros laborales sin protección alguna para los trabajadores y con desconocimiento de sus derechos laborales,  para abordar en su contexto un entramado de aspectos cuales serían sin ser agotados, el tratamiento que reciben los trabajadores migrantes en las diferentes áreas geográficas,  la precariedad de su empleo a través de la subcontratación, los empleos tercerizados y en las maquilas y otros centros fabriles fronterizos con fuerza de trabajo nacional y patronos extranjeros, la formación profesional de los jóvenes como aspecto necesario para su inserción laboral, el derecho a la información y la consulta, la factibilidad de la negociación colectiva a través de la existencia de la organización sindical y posibilidad de elaborar una legislación supranacional, en América Latina, en defensa de los derechos de trabajo y de la seguridad social.
Entonces la humanidad habrá superado la prehistoria del derecho para alzarse hacia una sociedad inclusiva, de justicia social y con tendencia hacia el trabajo digno de hombres y mujeres.





[1] Consultado en Wikipedia.  http://definicion.de/explotacion/
[2] En “Definición ABC”, tomado de internet http://www.definicionabc.com/economia/explotacion.php
[4] Ramírez, Luis Enrique, coordinador  Derecho del Trabajo. Hacia una Carta Sociolaboral Latinoamericana. Ermida Oscar. Derecho a migrar y derecho al trabajo. Pág. 17. Editora B de F. Buenos Aires. Argentina. 2011.
[6] Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Legislación Penal Mexicana en materia de trata de Personas y los Delitos relacionados.
[7] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Informe mundial sobre la trata de personas 2012
[10] Ramírez Luis Enrique, coordinador. Carta de Cochabamba. Modelo de Relaciones Laborales del siglo XXI.  En Hacia una Carta Sociolaboral Latinoamericana. Editora B de F. Buenos Aires. Argentina. 2011

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