lunes, 15 de febrero de 2016

RECONOZCO QUE DESCONOCÍA LA EXTENSIÓN DE ESTE TEMA EN EL MUNDO. LA UBERIZACION DE LA ECONOMIA Y DEL EMPLEO

Me llegó una solicitud de ponencia a presentar en un evento sobre la Uberización del empleo y ante mi desconocimiento de la materia, tuve que empezar a buscar información y me di cuenta que el tema está más extendido de lo que pensaba y que todo comenzó a partir del 2010 y se refiere al nombre de una empresa UBER que por el sistema de trabajo y corporativismo utilizado, le ha dado la definición a esta nueva forma de actuación en la economía, las finanzas, el empleo y demás esferas de la vida.



¿Qué significa la “Uberización” de la economía?

Por representar un símbolo de un nuevo modelo económico, el nombre la firma Uber se prestó para crear esta expresión. Esta expresión se usa para definir los nuevos modelos de negocios en los cuales particulares pueden efectuar transacciones económicas vía plataformas accesibles desde aplicaciones que se encuentran en sus celulares inteligentes o en sus computadores. Además de Uber, los últimos años han experimentado una explosión de oferta de plataformas que van desde el alojamiento con AirBnB hasta plataformas de intermediación financiera, otras dedicadas a los servicios domésticos, a los servicios jurídicos, etc.

Sin duda, el éxito de estas plataformas se explica porque crean valor, por lo menos para sus usuarios
La creación de valor se debe a una distribución de capacidad de producción entre un número siempre más importante de usuarios, lo que llamamos efectos de redes por un lado, y por el otro, la creación de valor se da por el hecho de que la plataforma logra satisfacer las demandas de los consumidores que son cada vez más sofisticadas. Las firmas que operan con los modelos de producción más tradicionales se enfrentan de manera inevitable a la elección entre cuidar a sus clientes vía un proceso costoso de personalización del producto, lo cual implica un tamaño de producción limitado, o al contrario producir a gran escala bienes o servicios más económicos por el proceso de estandarización usado pero frustrando a sus clientes por la falta de personalización. Las tecnologías numéricas permiten romper este balance histórico agrupando en una misma plataforma millones de individuos, lo que permite llegar a un proceso de personalización a gran escala.


El trabajo por demanda
Otra manera para entender el modelo de negocio de estas plataformas es fijarse en la razón capital/trabajo y compararla con la de las empresas tradicionales. Estas plataformas se caracterizan por tener muy pocos trabajadores, lo que obviamente hace parte de la estrategia para disminuir los costos y competir de manera más agresiva. Para fijar ideas, a pesar de que AirBnB y el grupo Accor ofrecen ambos servicios de alojamiento y que ambos negocios están valorados en 13 mil millones de dólares, AirBnB emplea 300 veces menos empleados que el grupo Accor, y además no es dueño de ninguna habitación. Cifras de una magnitud similar se pueden observar entre las agencias tradicionales que ofrecen alquiler de carros y las nuevas plataformas que han entrado a competir en este mercado.

Para llegar a estas razones capital/trabajo tan altas, el modelo de muchas plataformas consiste en minimizar el número de empleados propios. La implementación de esta estrategia se hace siguiendo el modelo de intermediación en el cual las plataformas contratan a independientes que ofrecen los servicios demandados por los usuarios de estas plataformas. Esta forma de contratación se ha denominado “on-demand job” y ofrece una increíble flexibilidad a estas plataformas para incurrir en muy bajos costos fijos.
 

El desarrollo y la expansión de esta modalidad de contratación implican transformaciones profundas en los mercados laborales.  

Y ahora entremos en  nuestro sector y la importancia y trascendencia para un futuro de las relaciones de trabajo como relaciones de dependencia que se achica cada vez más y termina por convertir el trabajo en una plataforma individual en que cada persona se ubica individualmente y trabaja a la medida de su capacidad y oportunidad. Veamos la "uberización" en el empleo.

¿Qué es uberizar el empleo?

El termino UBERIZAR proviene de la verbalización del sustantivo UBER, nombre de una de las compañías más importantes responsable de una enorme movilización y gestión de Recursos Humanos en empleos a tiempo parcial.

Los conoceremos por “supertemps” o trabajadores temporales, tanto freelance como otros modelos de empleados por etapas.

Estamos hablando de muchas diferentes maneras en que el empleo ha ido evolucionando hacia un entorno donde la presencia física del trabajador pasa a un segundo plano, así como los tipos de contrato y colaboraciones profesionales se enmarcan en nuevos sistemas de comercio interpersonal, donde el trabajo se realiza desde casa, o desde dispositivos móviles. El ir a la oficina va dando paso a tareas más versátiles desde la movilidad.

Se produce una relación por servicios, en la cual no se contrata personas, sino objetivos y resultados. Desterrando las tradicionales formas de equipo-jefe o supervisores, que desaparece en pro de un pago por consecución.

La gente no espera a que le llegue el empleo, y cada vez más crean su propia actividad, bien desde la especialización, bien desde la subcontratación donde por supuesto prima y predomina la figura del autónomo, emprendedor o startup como empresas de prestación de servicios específicos.



Es simplemente el auge del trabajo independiente, 'freelance', multitarea o temporal... Cada vez más organizaciones confían en quienes se acogen a estos modelos, y cada vez más profesionales eligen esta faceta unipersonal.
Un número creciente de plataformas de empleo al estilo Uber –la start up de economía colaborativa que ya es uno de los mayores empleadores de personas a tiempo parcial– contribuye al auge del trabajo independiente, a las fórmulas de trabajo freelance, multitarea o la aparición de modelos de empleo temporal, entre los que se cuentan los conocidos como supertemps (supertemporales).
La cuestión es que cada vez más profesionales tienden a no pisar la sede de la compañía en la que trabajan, porque «ir al trabajo» ya no implica estar en una oficina. Es una relación entre empleado y empleador distinta que implica nuevas oportunidades, que plantea nuevos conflictos legales y profesionales, otras fórmulas de retribución, de valoración y compensación de la efectividad, alejadas del presentismo.
Todo esto supone una nueva relación laboral orientada sobre todo a la prestación de servicios y no tanto al contrato tradicional por horas. La ubicación física en la empresa, el cargo, o incluso la presencia, necesidad y supervisión de un jefe tienden a desaparecer o a transformarse. - Empresas unipersonales muy competitivas Estos nuevos modelos de trabajo y organización tienen mucho que ver con el hecho de que cada vez más profesionales tienden a concebir su actividad como si fueran empresas unipersonales que detectan oportunidades en lugar de esperar a que los clientes empleadores les digan que necesitan algo. Son capaces de crear la oferta, igual que hacen las start up, y sustituyen el plan de carrera por un plan de negocio profesional. Se trata de especializarse eligiendo un área poco tratada o completamente nueva, de generar confianza y plantearse aquello que hacemos mejor que nuestra competencia.
 

martes, 9 de febrero de 2016

ESTE ES UNO DE LOS TEMAS QUE REQUIERE PRONUNCIAMIENTOS E INVESTIGACIONES



El uso de las TIC ha precipitado grandes cambios en la organización de las empresas.













La sentencia del caso Barbulescu, el ingeniero rumano que fue despedido por haber escrito mensajes personales con su correo corporativo durante el horario laboral, pone de manifiesto cómo, en poco tiempo, el uso de las TIC ha precipitado grandes cambios en la organización de las empresas.

Cada vez más empresas aumentan el control empresarial sobre los derechos de los trabajadores: controlar el correo electrónico y WhatsApp, regular el uso del móvil personal o de empresa de los trabajadores, examinar los tuits o el uso de las redes sociales son algunos de los nuevos retos a los que se enfrenta la organización empresarial del siglo XXI y, de paso, los propios trabajadores.

Pere Vidal, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC y abogado laboralista, afirma que todo se basa en la premisa de si “la empresa dispone de normativas explícitas para controlar el uso de los dispositivos (correo, móvil y ordenador)”. Si la respuesta es afirmativa, "el derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones de los trabajadores se puede ver limitado, pero el empleado será conocedor de ello y se entiende que actuará con responsabilidad”.

Según un estudio, “el 33 % de los españoles (uno de cada tres) que conocen las restricciones de su compañía afirman desafiar las políticas y acceder a Facebook regularmente”, explica Ana Isabel Jiménez Zarco, profesora de Economía y Empresa de la UOC. La experta afirma que “es imposible erradicar estas prácticas”, y propone un cambio de óptica, “intentar que el uso que el trabajador hace de las redes sociales en su puesto de trabajo no sea 100 % personal, es decir, que se transforme en un promotor de la empresa”.

Jiménez Zarco añade que hay que “convertirlo en un usuario que genere contenido, es decir, creador de opiniones e influenciador en el comportamiento de potenciales consumidores de la marca”. Si la empresa no tiene una política clara o no ha advertido de este control -a día de hoy el 55% de las empresas no tiene políticas de uso de dispositivos en los puestos de trabajo-, “la posible actividad fiscalizadora que impusiera la empresa supondría la vulneración de la intimidad de los trabajadores y un delito de revelación de secretos”, alerta Vidal.
Según Pere Vidal, sí, pero “siempre que haya un protocolo de uso establecido y el trabajador esté usando el móvil personal en horas de trabajo”. Por ejemplo, el uso de WhatsApp en el trabajo ya se revela como un futuro problema, pues, según un estudio de The Phone House, esta aplicación ya es lo que más distrae en el trabajo: un 32 % de los trabajadores consulta su terminal cada 15 minutos. Según el abogado laboralista, “en el ámbito estrictamente laboral la empresa encontraría amparo legal para monitorizar las conversaciones, pero el control del WhatsApp genera dudas en materia de protección de datos de carácter personal”.

¿Puede controlar el uso del teléfono corporativo?
“También, porque se entiende que es un medio de trabajo más que el empresario facilita al trabajador, y, por lo tanto, la compañía puede controlar el uso que se hace. De hecho, es legal que la empresa controle audios y realice grabaciones aleatorias de conversaciones telefónicas siempre que se haya advertido a los empleados de esta posibilidad”.

¿Y el correo personal?
En cuanto al uso del correo electrónico, el experto puntualiza que si el trabajador accede al correo personal desde el lugar de trabajo, “el empresario podrá monitorizar tanto el correo personal como el corporativo siempre que se haya informado a los trabajadores de las reglas de uso de estos medios y siempre que se acceda desde una herramienta propiedad del empresario”.

Según Pere Vidal, el ordenador ha sufrido grandes cambios: “antes de 2007 era una herramienta considerada un efecto personal y íntimo del trabajador; del mismo modo que su taquilla, era inviolable”. A día de hoy, afirma Pere Vidal, “ha quedado definitivamente desterrado de este ámbito, puesto que se considera que no resulta aplicable al control de los medios informáticos”.

¿Se puede llegar al despido?
Para Pere Vidal, “si no tiene unas reglas de uso claras, no, porque no hay una normativa interna que lo prohíba”. Según el profesor de Derecho, “la empresa tiene que actuar con coherencia y proporcionalidad en cada caso. El circuito de aviso o sanción tendría que ser el siguiente: se advierte al trabajador y, en caso de persistir, se procederá a sancionarlo. Si continúa incumpliendo la normativa, la empresa podría considerarlo una indisciplina o desobediencia”. Vidal afirma que si el trabajador hace un uso manifiestamente ilegal de los dispositivos, como “descargar software ilegal en el ordenador de la empresa, la compañía estaría en facultades de despedir disciplinariamente al trabajador por considerarse un perjuicio patrimonial”.

¿Las TIC empeoran la productividad?
Según un estudio de Adecco, los trabajadores pierden hasta 10 horas al mes con distracciones relacionadas con el uso de redes sociales y apps, lo cual se traduce en la pérdida total de 13 días laborales al año.

Tanto Pere Vidal como Ana Isabel Jiménez Zarco consideran, pese a los datos, que las empresas se tienen que dotar de “normativas y políticas de uso de las nuevas tecnologías que recomienden su uso responsable, y no de políticas que proclamen prohibiciones absolutas de uso personal”. Jiménez-Zarco apuesta por políticas de Recursos Humanos que se basen “en la confianza en el trabajador: flexibilidad, autonomía, asunción de responsabilidades y reconocimiento del trabajador”.
La experta de la UOC concluye que “no hay que controlar el uso de redes sociales o WhatsApp, sino considerar que el trabajador, aunque las utilice, es consciente de sus responsabilidades y sabrá sacarlas adelante”.

lunes, 1 de febrero de 2016

TEMAS RELACIONADOS CON LA TEMÁTICA LABORAL Y DE SEGURIDAD Y SALUD DE LOS TRABAJADORES



Aunque en cierto sentido podamos o no estar de acuerdo con algunas conclusiones del segundo artículo en cuanto a la flexiguridad o flexiseguridad como vía de garantizar seguridad en el empleo, pongo en su conocimiento estos temas para debate. 

Desplazarse en bici no sólo ayuda a integrar la actividad física en la vida rutinaria de las personas, sino que también contribuiría a disminuir los niveles de contaminación y ruido
Hoy en día nadie duda de que el movimiento sea vida. Aun así, un tercio de la población adulta mundial es físicamente inactiva. Una de las razones de esta inactividad se debe al modo de transporte escogido a la hora de desplazarnos. Concretamente, desplazarse en coche se asocia al aumento de peso y a la obesidad, debido a su contribución a un estilo de vida sedentario. Por ello, la implementación de políticas de movilidad que promuevan modos de transporte activos, como andar o ir en bicicleta, es crucial para incrementar los niveles de actividad física de la población. Dinamarca y los Países Bajos son ejemplares por sus políticas anticoche —como la reducción de plazas de parking— y probicicleta —como la inversión de la mayor parte de su presupuesto vial en infraestructuras ciclistas—. Estos países cuentan con un 20% de ciclistas, frente otros países, como España, que apenas llegan al 5%.
El estudio TAPAS (siglas en inglés de Transporte, Contaminación Atmosférica y Actividad Física) recogió los patrones de movilidad y los niveles autorreportados de actividad física de 752 adultos de la ciudad de Barcelona durante un año (entre junio del 2011 y mayo del 2012). Con esta información, se quiso determinar si el hecho de ir en bicicleta al trabajo, el desplazamiento que hacemos con más frecuencia, aumentaba el nivel global de actividad física (es decir, se sumaba a otras actividades) o bien sustituía a otras actividades del día a día.
Los resultados, publicados este año en la revista American Journal of Preventive Medicine, muestran cómo la gente que va en bicicleta al trabajo hace dos horas más de actividad física de intensidad moderada a la semana que los que van con coche o moto. Es decir, los niveles de actividad física logrados durante el desplazamiento en bicicleta al trabajo se suman a los niveles haciendo otras actividades no relacionadas con el transporte.
El estudio demuestra cómo la actividad física extra que se hace yendo en bicicleta al trabajo es casi igual a la cantidad mínima recomendada para promover y mantener la salud física (por ejemplo, reduciendo el riesgo de una enfermedad crónica), según organismos como la Asociación Americana del Corazón o la Organización Mundial de la Salud. Esto equivale a 150 minutos repartidos en toda una semana, que equivaldría a 30 minutos al día durante los cinco días laborales de una semana.
Puesto que casi la mitad de los desplazamientos hechos en coche en Europa cubre distancias inferiores a cinco kilómetros, la inclusión de la bicicleta como modo de transporte sería una intervención costo-efectiva, siempre asumiendo la provisión de infraestructura apropiada. Además, ir en bicicleta al trabajo no sólo ayuda a integrar la actividad física en la vida rutinaria de las personas, sino que también constibuiría a disminuir los niveles de contaminación y ruido, los accidentes de tráfico y la ocupación del espacio público.
Fuente: EL PAÍS


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo insiste en que los países apliquen el 'Programa de Trabajo Decente'
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¿Cómo moviliza la sociedad los fondos para cubrir a una población cada vez mayor que no siempre tiene trabajo, incluir a quienes trabajan fuera del sector formal, dar cabida a los nuevos participantes en el mercado laboral (en particular los migrantes) y proporcionar cobertura a quienes no pueden trabajar? En tales circunstancias, tal vez sea necesario establecer un nuevo contrato social que implique un diálogo a una escala mucho mayor que la que se practicó durante el siglo XX. Es la propuesta lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último informe ‘Trabajo al servicio del desarrollo humano’.
Los autores señalan como Dinamarca está dando pasos en esta dirección, al ofrecer seguridad junto con la actualización y el perfeccionamiento de las competencias en un mercado del trabajo cada vez más flexible. Al respecto señalan como el mercado laboral danés ha incorporado lo que suele conocerse como ‘flexiguridad’ esto es, la coexistencia de la flexibilidad -en forma de bajos costos de ajuste para los empleadores y los empleados- y la seguridad-producto derivado de la sólida red de seguridad social en Dinamarca-, lo que garantiza un alto nivel de cobertura y tasas de reemplazo (con respecto a salarios). El principal objetivo de la flexiguridad es promover la seguridad en el empleo por encima de la seguridad del puesto de trabajo, lo que implica que la protección se centra en los trabajadores y no en sus empleos. Por consiguiente, los empleadores se benefician de todas las ventajas de una mano de obra flexible, al tiempo que los empleados pueden disfrutar de una sólida red de seguridad social que se aplica a través de políticas activas del mercado de trabajo.
El informe se pregunta, y pasa revista en su contenido, sobre la calidad del trabajo en los mismos términos que viene haciendo desde hace varios años la OIT y muchas de las personas que tienen una actividad laboral pero que carecen de elementos cualitativos que acompañen al elemento cuantitativo, ciertamente importante, de la remuneración económica: “¿Es seguro el trabajo¿ ¿Se sienten las personas satisfechas en el trabajo? ¿Hay perspectivas de progreso? ¿Posibilita el empleo un equilibrio flexible entre el trabajo y la vida personal? ¿Hay igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres?”, son cuestiones que plantea el profesor Eduardo Rojo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en una época de producción globalizada, es posible que las políticas y los contratos sociales nacionales ya no sean viables si no tienen en cuenta los compromisos mundiales. Con este objetivo señala que un pacto a escala global requerirá la movilización de todos los interlocutores -trabajadores, empresas y gobiernos- a escala mundial, el respeto efectivo de los derechos de los trabajadores y la preparación para negociar acuerdos en todos los niveles. Ello no requeriría el establecimiento de nuevas instituciones, sino que bastaría con reorientar la atención de los foros internacionales consolidados.
El PNUD insiste en que los países apliquen el Programa de Trabajo Decente que sintetiza en cuatro pilares:
1) Creación de empleo y fomento de la empresa. Implica reconocer que el empleo es una de las principales vías para salir de la pobreza y que la economía debe generar oportunidades para la inversión, el emprendimiento, la creación de empleo y los medios de vida sostenibles.
2) Normas y derechos en el trabajo. Los ciudadanos necesitan oportunidades de representación para participar, expresar sus opiniones a fin de obtener derechos y ser respetados. La labor normativa de la Organización Internacional del Trabajo es esencial para el cumplimiento y la medición del progreso.
3) Protección social. La protección social básica, como la asistencia sanitaria y la seguridad en la jubilación, es un pilar fundamental para participar de forma productiva en la sociedad y la economía.
4) Gobernanza y diálogo social. El diálogo social entre los gobiernos, los trabajadores y las empresas puede resolver importantes problemas económicos y sociales, fomentar una buena gobernanza, establecer relaciones laborales sólidas e impulsar el progreso económico y social.
Fuente: La Celosía