martes, 9 de febrero de 2016

ESTE ES UNO DE LOS TEMAS QUE REQUIERE PRONUNCIAMIENTOS E INVESTIGACIONES



El uso de las TIC ha precipitado grandes cambios en la organización de las empresas.













La sentencia del caso Barbulescu, el ingeniero rumano que fue despedido por haber escrito mensajes personales con su correo corporativo durante el horario laboral, pone de manifiesto cómo, en poco tiempo, el uso de las TIC ha precipitado grandes cambios en la organización de las empresas.

Cada vez más empresas aumentan el control empresarial sobre los derechos de los trabajadores: controlar el correo electrónico y WhatsApp, regular el uso del móvil personal o de empresa de los trabajadores, examinar los tuits o el uso de las redes sociales son algunos de los nuevos retos a los que se enfrenta la organización empresarial del siglo XXI y, de paso, los propios trabajadores.

Pere Vidal, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC y abogado laboralista, afirma que todo se basa en la premisa de si “la empresa dispone de normativas explícitas para controlar el uso de los dispositivos (correo, móvil y ordenador)”. Si la respuesta es afirmativa, "el derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones de los trabajadores se puede ver limitado, pero el empleado será conocedor de ello y se entiende que actuará con responsabilidad”.

Según un estudio, “el 33 % de los españoles (uno de cada tres) que conocen las restricciones de su compañía afirman desafiar las políticas y acceder a Facebook regularmente”, explica Ana Isabel Jiménez Zarco, profesora de Economía y Empresa de la UOC. La experta afirma que “es imposible erradicar estas prácticas”, y propone un cambio de óptica, “intentar que el uso que el trabajador hace de las redes sociales en su puesto de trabajo no sea 100 % personal, es decir, que se transforme en un promotor de la empresa”.

Jiménez Zarco añade que hay que “convertirlo en un usuario que genere contenido, es decir, creador de opiniones e influenciador en el comportamiento de potenciales consumidores de la marca”. Si la empresa no tiene una política clara o no ha advertido de este control -a día de hoy el 55% de las empresas no tiene políticas de uso de dispositivos en los puestos de trabajo-, “la posible actividad fiscalizadora que impusiera la empresa supondría la vulneración de la intimidad de los trabajadores y un delito de revelación de secretos”, alerta Vidal.
Según Pere Vidal, sí, pero “siempre que haya un protocolo de uso establecido y el trabajador esté usando el móvil personal en horas de trabajo”. Por ejemplo, el uso de WhatsApp en el trabajo ya se revela como un futuro problema, pues, según un estudio de The Phone House, esta aplicación ya es lo que más distrae en el trabajo: un 32 % de los trabajadores consulta su terminal cada 15 minutos. Según el abogado laboralista, “en el ámbito estrictamente laboral la empresa encontraría amparo legal para monitorizar las conversaciones, pero el control del WhatsApp genera dudas en materia de protección de datos de carácter personal”.

¿Puede controlar el uso del teléfono corporativo?
“También, porque se entiende que es un medio de trabajo más que el empresario facilita al trabajador, y, por lo tanto, la compañía puede controlar el uso que se hace. De hecho, es legal que la empresa controle audios y realice grabaciones aleatorias de conversaciones telefónicas siempre que se haya advertido a los empleados de esta posibilidad”.

¿Y el correo personal?
En cuanto al uso del correo electrónico, el experto puntualiza que si el trabajador accede al correo personal desde el lugar de trabajo, “el empresario podrá monitorizar tanto el correo personal como el corporativo siempre que se haya informado a los trabajadores de las reglas de uso de estos medios y siempre que se acceda desde una herramienta propiedad del empresario”.

Según Pere Vidal, el ordenador ha sufrido grandes cambios: “antes de 2007 era una herramienta considerada un efecto personal y íntimo del trabajador; del mismo modo que su taquilla, era inviolable”. A día de hoy, afirma Pere Vidal, “ha quedado definitivamente desterrado de este ámbito, puesto que se considera que no resulta aplicable al control de los medios informáticos”.

¿Se puede llegar al despido?
Para Pere Vidal, “si no tiene unas reglas de uso claras, no, porque no hay una normativa interna que lo prohíba”. Según el profesor de Derecho, “la empresa tiene que actuar con coherencia y proporcionalidad en cada caso. El circuito de aviso o sanción tendría que ser el siguiente: se advierte al trabajador y, en caso de persistir, se procederá a sancionarlo. Si continúa incumpliendo la normativa, la empresa podría considerarlo una indisciplina o desobediencia”. Vidal afirma que si el trabajador hace un uso manifiestamente ilegal de los dispositivos, como “descargar software ilegal en el ordenador de la empresa, la compañía estaría en facultades de despedir disciplinariamente al trabajador por considerarse un perjuicio patrimonial”.

¿Las TIC empeoran la productividad?
Según un estudio de Adecco, los trabajadores pierden hasta 10 horas al mes con distracciones relacionadas con el uso de redes sociales y apps, lo cual se traduce en la pérdida total de 13 días laborales al año.

Tanto Pere Vidal como Ana Isabel Jiménez Zarco consideran, pese a los datos, que las empresas se tienen que dotar de “normativas y políticas de uso de las nuevas tecnologías que recomienden su uso responsable, y no de políticas que proclamen prohibiciones absolutas de uso personal”. Jiménez-Zarco apuesta por políticas de Recursos Humanos que se basen “en la confianza en el trabajador: flexibilidad, autonomía, asunción de responsabilidades y reconocimiento del trabajador”.
La experta de la UOC concluye que “no hay que controlar el uso de redes sociales o WhatsApp, sino considerar que el trabajador, aunque las utilice, es consciente de sus responsabilidades y sabrá sacarlas adelante”.

lunes, 1 de febrero de 2016

TEMAS RELACIONADOS CON LA TEMÁTICA LABORAL Y DE SEGURIDAD Y SALUD DE LOS TRABAJADORES



Aunque en cierto sentido podamos o no estar de acuerdo con algunas conclusiones del segundo artículo en cuanto a la flexiguridad o flexiseguridad como vía de garantizar seguridad en el empleo, pongo en su conocimiento estos temas para debate. 

Desplazarse en bici no sólo ayuda a integrar la actividad física en la vida rutinaria de las personas, sino que también contribuiría a disminuir los niveles de contaminación y ruido
Hoy en día nadie duda de que el movimiento sea vida. Aun así, un tercio de la población adulta mundial es físicamente inactiva. Una de las razones de esta inactividad se debe al modo de transporte escogido a la hora de desplazarnos. Concretamente, desplazarse en coche se asocia al aumento de peso y a la obesidad, debido a su contribución a un estilo de vida sedentario. Por ello, la implementación de políticas de movilidad que promuevan modos de transporte activos, como andar o ir en bicicleta, es crucial para incrementar los niveles de actividad física de la población. Dinamarca y los Países Bajos son ejemplares por sus políticas anticoche —como la reducción de plazas de parking— y probicicleta —como la inversión de la mayor parte de su presupuesto vial en infraestructuras ciclistas—. Estos países cuentan con un 20% de ciclistas, frente otros países, como España, que apenas llegan al 5%.
El estudio TAPAS (siglas en inglés de Transporte, Contaminación Atmosférica y Actividad Física) recogió los patrones de movilidad y los niveles autorreportados de actividad física de 752 adultos de la ciudad de Barcelona durante un año (entre junio del 2011 y mayo del 2012). Con esta información, se quiso determinar si el hecho de ir en bicicleta al trabajo, el desplazamiento que hacemos con más frecuencia, aumentaba el nivel global de actividad física (es decir, se sumaba a otras actividades) o bien sustituía a otras actividades del día a día.
Los resultados, publicados este año en la revista American Journal of Preventive Medicine, muestran cómo la gente que va en bicicleta al trabajo hace dos horas más de actividad física de intensidad moderada a la semana que los que van con coche o moto. Es decir, los niveles de actividad física logrados durante el desplazamiento en bicicleta al trabajo se suman a los niveles haciendo otras actividades no relacionadas con el transporte.
El estudio demuestra cómo la actividad física extra que se hace yendo en bicicleta al trabajo es casi igual a la cantidad mínima recomendada para promover y mantener la salud física (por ejemplo, reduciendo el riesgo de una enfermedad crónica), según organismos como la Asociación Americana del Corazón o la Organización Mundial de la Salud. Esto equivale a 150 minutos repartidos en toda una semana, que equivaldría a 30 minutos al día durante los cinco días laborales de una semana.
Puesto que casi la mitad de los desplazamientos hechos en coche en Europa cubre distancias inferiores a cinco kilómetros, la inclusión de la bicicleta como modo de transporte sería una intervención costo-efectiva, siempre asumiendo la provisión de infraestructura apropiada. Además, ir en bicicleta al trabajo no sólo ayuda a integrar la actividad física en la vida rutinaria de las personas, sino que también constibuiría a disminuir los niveles de contaminación y ruido, los accidentes de tráfico y la ocupación del espacio público.
Fuente: EL PAÍS


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo insiste en que los países apliquen el 'Programa de Trabajo Decente'
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¿Cómo moviliza la sociedad los fondos para cubrir a una población cada vez mayor que no siempre tiene trabajo, incluir a quienes trabajan fuera del sector formal, dar cabida a los nuevos participantes en el mercado laboral (en particular los migrantes) y proporcionar cobertura a quienes no pueden trabajar? En tales circunstancias, tal vez sea necesario establecer un nuevo contrato social que implique un diálogo a una escala mucho mayor que la que se practicó durante el siglo XX. Es la propuesta lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último informe ‘Trabajo al servicio del desarrollo humano’.
Los autores señalan como Dinamarca está dando pasos en esta dirección, al ofrecer seguridad junto con la actualización y el perfeccionamiento de las competencias en un mercado del trabajo cada vez más flexible. Al respecto señalan como el mercado laboral danés ha incorporado lo que suele conocerse como ‘flexiguridad’ esto es, la coexistencia de la flexibilidad -en forma de bajos costos de ajuste para los empleadores y los empleados- y la seguridad-producto derivado de la sólida red de seguridad social en Dinamarca-, lo que garantiza un alto nivel de cobertura y tasas de reemplazo (con respecto a salarios). El principal objetivo de la flexiguridad es promover la seguridad en el empleo por encima de la seguridad del puesto de trabajo, lo que implica que la protección se centra en los trabajadores y no en sus empleos. Por consiguiente, los empleadores se benefician de todas las ventajas de una mano de obra flexible, al tiempo que los empleados pueden disfrutar de una sólida red de seguridad social que se aplica a través de políticas activas del mercado de trabajo.
El informe se pregunta, y pasa revista en su contenido, sobre la calidad del trabajo en los mismos términos que viene haciendo desde hace varios años la OIT y muchas de las personas que tienen una actividad laboral pero que carecen de elementos cualitativos que acompañen al elemento cuantitativo, ciertamente importante, de la remuneración económica: “¿Es seguro el trabajo¿ ¿Se sienten las personas satisfechas en el trabajo? ¿Hay perspectivas de progreso? ¿Posibilita el empleo un equilibrio flexible entre el trabajo y la vida personal? ¿Hay igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres?”, son cuestiones que plantea el profesor Eduardo Rojo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en una época de producción globalizada, es posible que las políticas y los contratos sociales nacionales ya no sean viables si no tienen en cuenta los compromisos mundiales. Con este objetivo señala que un pacto a escala global requerirá la movilización de todos los interlocutores -trabajadores, empresas y gobiernos- a escala mundial, el respeto efectivo de los derechos de los trabajadores y la preparación para negociar acuerdos en todos los niveles. Ello no requeriría el establecimiento de nuevas instituciones, sino que bastaría con reorientar la atención de los foros internacionales consolidados.
El PNUD insiste en que los países apliquen el Programa de Trabajo Decente que sintetiza en cuatro pilares:
1) Creación de empleo y fomento de la empresa. Implica reconocer que el empleo es una de las principales vías para salir de la pobreza y que la economía debe generar oportunidades para la inversión, el emprendimiento, la creación de empleo y los medios de vida sostenibles.
2) Normas y derechos en el trabajo. Los ciudadanos necesitan oportunidades de representación para participar, expresar sus opiniones a fin de obtener derechos y ser respetados. La labor normativa de la Organización Internacional del Trabajo es esencial para el cumplimiento y la medición del progreso.
3) Protección social. La protección social básica, como la asistencia sanitaria y la seguridad en la jubilación, es un pilar fundamental para participar de forma productiva en la sociedad y la economía.
4) Gobernanza y diálogo social. El diálogo social entre los gobiernos, los trabajadores y las empresas puede resolver importantes problemas económicos y sociales, fomentar una buena gobernanza, establecer relaciones laborales sólidas e impulsar el progreso económico y social.
Fuente: La Celosía

miércoles, 27 de enero de 2016

IMPOSIBLE, ANTE LA ALERTA, NO PUDE SUSTRAERME DE TRAER LA NOTICIA. IMPRESIONANTE!!!

Este mes saltaron las alarmas luego de que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la oficina antinarcóticos de la Casa Blanca advirtieran que Estados Unidos sufre de una epidemia de muertes por sobredosis de drogas (envenenamiento), y que la mayoría de éstas son producto del abuso de opiáceos, incluida la heroína.
Resulta que la gran mayoría de estas víctimas primero fueron, o son todavía, adictos a opiáceos fabricados y recetados legalmente por médicos en este país, los cuales en muchos casos llevan al uso de la heroína ilícita.
Según los CDC, la agencia federal encargada de control de enfermedades, entre 2000 y 2014 (las cifras oficiales más recientes) la tasa de muertes relacionadas con sobredosis de opiáceos –principalmente analgésicos y heroína– se ha triplicado. En 2014 los opiáceos estaban relacionados con la muerte de 28 mil 647 personas, la gran mayoría por analgésicos recetados. Eso es 61 por ciento del total de muertes por sobredosis de todo tipo de drogas ese año: 47 mil 55, el equivalente de unas 125 personas diarias, que marca un nuevo récord anual.
Entre 2000 y 2014 casi medio millón de personas han fallecido por sobredosis de drogas en este país. En 2014 hubo 1.5 veces más muertes por drogas que por accidentes automovilísticos, de acuerdo con los CDC.
Hoy día se calcula que más de 2 millones de estadunidenses son adictos a los opiáceos recetados, mientras unos 467 mil son adictos a la heroína, según el Sondeo Nacional sobre Uso de Drogas y Salud. Mientras las muertes relacionadas con opiáceos recetados son mayoría, se registra un incremento dramático en muertes por heroína durante los últimos cuatro años.
La relación entre el abuso de los analgésicos recetados y la heroína es directa, señalan los CDC. El abuso de opiáceos recetados es el factor de riesgo más fuerte en el inicio del uso de la heroína, en gran medida porque tiene efectos parecidos (algunos de los productos lícitos provienen de la misma planta de la sustancia ilícita), pero la heroína es mucho más barata y a veces más fácil de conseguir. Según la Casa Blanca, cuatro de cada cinco adictos de heroína primero eran adictos a los opiáceos recetados.
Durante los últimos 25 años, el número de opiáceos recetados en Estados Unidos se ha disparado de 76 millones en 1991 a casi 207 millones en 2013 (Vicodin, OxyContin y Percocet, entre otros), reportó el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas en testimonio ante el Senado en 2014.
Algunos investigadores señalan que el dramático incremento en el uso y abuso de los opiáceos recetados es resultado de una campaña comercial de empresas farmacéuticas. Andrew Kolodny, jefe médico de la cadena nacional de centros de tratamiento Phoenix House, comentó al Huffington Post que el esfuerzo de mercadeo de opiáceos fue una campaña promocional como nunca hemos visto y agregó que representantes de los fabricantes de OxyContin (Purdue Pharma) visitaban a médicos generales afirmando que la droga no tenía ningún riesgo adverso y lo que estaban vendiendo era la idea de que el dolor era una enfermedad, y no un síntoma.
Como resultado, la venta de OxyContin, con todos los otros analgésicos opiáceos, se disparó durante los últimos 25 años, de 76 millones de recetas en 1991 a casi 207 millones en 2013, según el Instituto Nacional de Salud. Mientras tanto, Purdue Pharma, Johnson & Johnson y Endo Pharmaceuticals, entre otras, han generado fortunas con este negocio. Los dueños de Purdue, la familia Sackler, hoy día es la decimasexta más rica del país, en gran parte por su negocio con OxyContin.
A la vez, hay un cambio demográfico en el perfil de un adicto al opiáceo/heroína. Ya no tiene la imagen anterior de un joven pobre, frecuentemente de una minoría en un gueto urbano. Según investigaciones médicas publicada por JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadunidense, el usuario típico de heroína hoy día es un adulto joven (empieza a consumir a los 23 años), vive en zonas no urbanas, previamente ha abusado de drogas recetadas, y es blanco.
Con ello, de repente ha cambiado el tono de la retórica antinarcóticos oficial y la de políticos, incluso los que antes eran grandes campeones de la guerra antinarcóticos y sus medidas punitivas. Como ya no es un problema que se puede fingir que sólo afecta a afroestadunidenses y latinos pobres, y como es un poco alarmante llenar las prisiones con blancos de clase media o de familias rurales, las propuestas para abordar el fenómeno de pronto ya no son más cárcel y castigo, sino más atención médica y tratamiento.
Ahora dicen que la adicción no debe ser vista como una actividad criminal, sino como una enfermedad, y políticos de ambos partidos –entre ellos los precandidatos presidenciales– de repente ofrecen planes para ofrecer tratamiento y medidas contra la adicción. De hecho, es asombroso cómo ahora algunos políticos y precandidatos hasta comparten historias personales con estos problemas dentro de sus propias familias (como la hecho recientemente Jeb Bush, entre otros).
En Estados Unidos, según cálculos del doctor Sanjay Gupta, de CNN, desde hace un par de años se recetan suficientes pastillas para el dolor como para dar una a cada habitante del país –hombre, mujer, niño– cada cuatro horas las 24 horas durante tres semanas. El 80 por ciento de las pastillas para el dolor en el mundo son consumidas en este país.
Hasta donde se sabe, ninguno de los ejecutivos de estas farmacéuticas gozan de un apodo como los jefes de los cárteles de droga ilícita. Para los adictos y los que lucran de este mercado, la diferencia entre los dos tipos de traficantes es poco relevante. Sin embargo, hay una gran diferencia: los ejecutivos de estas farmacéuticas no son objetivo de una guerra, ni tienen que huir de las autoridades por túneles, y los periodistas no tienen que arriesgar la vida buscando una entrevista con estos traficantes legales.
(Tomado de La Jornada)

Y VOY HOY CON LA ÚLTIMA POR LA RELACIÓN EXISTENTE ENTRE ADOLESCENCIA Y FUTURO TRABAJADOR

Lo que hoy sean nuestros adolescentes depende en gran medida de la enseñanza brindada, del ejemplo de la familia y el futuro trabajador tendrá la oportunidad de ser el fiel reflejo de la educación recibida, de los hábitos y costumbres y muy difícil será lograr un trabajador exitoso procedente de una adolescencia sometida a la violencia. Vean el siguiente texto publicado en Cuba por INFOMED.



Estudian la relación entre narcisismo y agresividad en adolescentes
      Por primera vez, un estudio español realizado con adolescentes y sus padres demuestra que la exposición a la violencia en casa, la falta de una comunicación cálida y positiva entre padres e hijos, y una educación permisiva genera adolescentes narcisistas que agreden a sus progenitores.
      El trabajo ha permitido examinar, durante tres años y mediante entrevistas a 591 adolescentes de nueve institutos públicos y once privados de Vizcaya y a sus padres, la relación entre narcisismo y agresiones de hijos a padres.
    Los resultados publicados  por la  American Psychological Association, demuestran que la exposición a la violencia durante el primer año de seguimiento terminaba en agresiones a los padres en el tercer año. Asimismo, una educación fría en el primer año se relacionaba con imágenes narcisistas y sobredimensionadas de los adolescentes en el segundo año, y conllevaban agresiones a padres y madres en el último año.
    Para los científicos, las prácticas educativas y de crianza son centrales. Si los progenitores no educan en la responsabilidad y el respeto, es fácil que los hijos desarrollen problemas de conducta agresiva. Si los padres han sido violentos cuando los hijos eran pequeños, aumentan el riesgo de conducta agresiva en los hijos. Una vez que la conducta agresiva ha surgido en los adolescentes, los tratamientos deben intentar reducir la visión narcisista de ellos mismos. Para ello, se sugiere educar en el respeto y en la tolerancia a la frustración, y evitar la exposición a la violencia en los niños y niñas.
enero 26/2016 (SINC), Tomado de Infomed

PERSPECTIVAS SOCIALES Y DEL EMPLEO EN EL MUNDO. TENDENCIAS 2016 Y 2017

GINEBRA (OIT Noticias) – Las elevadas tasas de desempleo que siguen registrándose a nivel mundial y la persistencia del empleo vulnerable en muchas economías emergentes y en desarrollo siguen afectando el mundo del trabajo, advierte un nuevo informe de la OIT.
El dato final del desempleo para 2015 se calcula en 197,1 millones de personas y en 2016 está previsto que aumente de alrededor de 2,3 millones para situarse en 199,4 millones. Es probable que otros 1,1 millones de desempleados se agreguen a la cifra en 2017, según el informe de la OIT Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2016  (WESO, en inglés).
“La significativa desaceleración de las economías emergentes junto a una drástica disminución de los precios de las materias primas tiene un efecto negativo sobre el mundo del trabajo”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder.
“Muchos trabajadores y trabajadoras tienen que aceptar empleos mal remunerados, tanto en las economías emergentes como en las en desarrollo y, cada vez más, en los países desarrollados. A pesar de la disminución del número de desempleados en algunos países de la Unión Europea y en Estados Unidos, demasiadas personas aún no tienen trabajo. Es necesario emprender una acción urgente para estimular las oportunidades de trabajo decente, o corremos el riesgo de que se intensifiquen las tensiones sociales”, agregó.
En 2015, el desempleo mundial se situó en 197,1 millones de personas, 27 millones más que el nivel anterior a la crisis de 2007.

Las economías emergentes son las más afectadas

La tasa de desempleo de las economías desarrolladas bajó de 7,1 por ciento en 2014 a 6,7 por ciento en 2015. En numerosos casos, sin embargo, estas mejoras no fueron suficientes para colmar el déficit del empleo que se generó como resultado de la crisis financiera mundial.
Además, las perspectivas de empleo se han deteriorado en las economías emergentes y en desarrollo, en particular en Brasil, China y en los países productores de petróleo.
“La inestabilidad del contexto económico asociada con la volatilidad de los flujos de capital, la persistente disfunción de los mercados financieros y la insuficiente demanda mundial, siguen afectando a las empresas y desincentivan las inversiones y la creación de empleo”, explicó Raymond Torres, Director del Departamento de Investigación de la OIT.
“Asimismo, los responsables de la toma de decisiones deben concentrarse más en fortalecer las políticas de empleo y enfrentar las desigualdades excesivas. Existen muchas evidencias de que las políticas sociales y del mercado laboral bien formuladas son esenciales para impulsar el crecimiento económico y abordar la crisis del empleo. Después de casi ocho años del inicio de la crisis mundial, es urgentemente necesario afianzar este tipo de enfoque político”, precisó Torres.
Los autores del informe WESO documentan además el hecho de que la calidad del empleo sigue siendo un gran desafío. Si bien se ha registrado una disminución en las tasas de pobreza, la tasa de descenso del número de trabajadores pobres en las economías en desarrollo se ha ralentizado y el empleo vulnerable aún representa más de 46 por ciento del total del empleo a nivel mundial, afectando alrededor de 1.500 millones de personas.
El empleo vulnerable es especialmente alto en las economías emergentes y en desarrollo, alcanza entre la mitad y dos terceras partes de la población empleada en esos grupos de países, respectivamente, con los niveles más altos en Asia Meridional (74 por ciento) y África Subsahariana (70 por ciento).

Combatir el empleo informal

Por otra parte, el informe muestra que el empleo informal – como un porcentaje del empleo no agrícola – supera el 50 por ciento en la mitad de los países en desarrollo y emergentes que disponen de datos comparables. En una tercera parte de estos países, afecta a más de 65 por ciento de los trabajadores.
“La falta de empleos decentes hace que las personas recurran al empleo informal, que por lo general se caracteriza por baja productividad, bajos salarios y ninguna protección social. Esto debe cambiar. Responder de manera urgente y enérgica a la magnitud del desafío mundial del empleo es fundamental para la implementación exitosa de la recién adoptada Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, concluyó Ryder.