martes, 8 de mayo de 2012

LA LLAMADA POLÍTICA DE AUSTERIDAD FINANCIERA Y ECONÓMICA EN LA UNION EUROPEA

Sí, de acuerdo, austeridad es la palabra de orden, pero no hacia los trabajadores y sus derechos, no hacia la población empobrecida. Austeridad para el porciento más rico de la humanidad, para aquellos que ganan 100 veces el salario medio del resto de su población, para los que cambian auto cada año y logran tener un ropero lleno para cada temporada. Para ellos, sí, la palabra de orden debe ser la austeridad, no para que el se acuesta sin comer, o sus hijos no saben lo que es acceso a los mínimos satisfactores de sus necesidades más esenciales.


Una receta de austeridad arrasa Europa
Por Marcelo Justo
La austeridad está en crisis. Las elecciones en Francia y Grecia, la caída del gobierno holandés y el rumano, la recesión del Reino Unido, España y Bélgica son señales de un modelo económico contra las cuerdas. Hasta el ultraortodoxo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, señaló que el ajuste necesita un plan para el crecimiento. En un intento de parar una bola de nieve política antes de que sea incontrolable, la canciller alemana, Ángela Merkel, principal impulsora paneuropea del ajuste, acaba de anunciar que se está preparando una “agenda de crecimiento” para la cumbre de jefes de Estado y de gobierno europeos que se celebra este junio.
La agenda puede ser más un ejercicio de relaciones públicas que un cambio significativo del rumbo adoptado desde que estalló la crisis griega en 2010. En la última semana de la campaña presidencial francesa, Ángela Merkel se ha convertido en la mejor aliada del candidato socialista François Hollande. La canciller alemana rechazó enérgicamente la propuesta de Hollande de renegociar el pacto fiscal firmado a fines del año pasado por 25 de los 27 miembros de la Unión Europea (UE). En un país con fuerte orgullo nacional, la declaración de Merkel fue como maná celestial para el candidato socialista. “Alemania no decide el destino de Europa”, dijo Hollande a la televisión francesa.
Con este resquebrajamiento del eje franco-alemán, pilar de la Eurozona, gobiernos conservadores pero con la soga al cuello -como Mariano Rajoy en España o el tecnócrata Mario Monti en Italia- empiezan a inclinarse más hacia Hollande que hacia la intransigencia de Merkel. Con un desempleo record de 24,4 por ciento (más de 5 millones y medio de personas) y una nueva crisis bancaria en ciernes, el respaldo electoral que obtuvo Rajoy en las elecciones de noviembre está evaporándose a velocidad supersónica (ver aparte). El continuo mensaje austero de la UE, que no esperó a que terminaran las celebraciones de su victoria, es contraproducente. Además de poner en duda la voluntad política de llevar adelante el ajuste, evapora la posibilidad de hablar de crecimiento.
En el último trimestre del año pasado, la Eurozona entró técnicamente en recesión y la proyección es que 2012 será un año de crecimiento económico negativo. El chaleco de fuerza del euro no ayuda, pero estar fuera de la Eurozona tampoco es una garantía. El caso británico es un ejemplo. La economía empezaba a emerger de la crisis de 2008 gracias al programa de estímulo económico laborista que la coalición revirtió al tomar el poder en mayo de 2010. El pulmotor keynesiano sostuvo la frágil recuperación hasta principios del año pasado, pero a partir de entonces los despidos, el aumento de impuestos y los congelamientos salariales empezaron a erosionar toda posibilidad de crecimiento. El miércoles, los datos oficiales confirmaron que técnicamente el Reino Unido había entrado en recesión. El déficit fiscal bajó del 11 por ciento en 2010 a un 8,3 por ciento el año pasado, pero en marzo se empezó a perfilar la tendencia contraria: con la caída de la recaudación fiscal, el gobierno está empezando a pedir prestado más de lo que había planeado.
Mientras tanto, Europa empieza a hacer agua políticamente por todas partes. En Rumania, el gobierno cayó el viernes pasado cuando la oposición capitalizó una ola de protestas populares contra el ajuste. En la República Checa, el gobierno de centroderecha de Petr Necas está en la cuerda floja por el mismo motivo. En Grecia hay cada vez más indicadores de que las elecciones de este próximo fin de semana dejarán un Parlamento fragmentado con creciente presencia de un partido de ultraderecha que propone minar las fronteras para evitar una invasión e importante presencia de agrupaciones de izquierda: el rechazo a la austeridad será muy amplio. La elección griega debía allanar el camino para los fondos de la Unión Europea: si el Parlamento griego no lo aprueba, sería como desconectar el respirador artificial que mantiene a Grecia en el euro.
En todos los países se ve esta tendencia política a favorecer a políticos ajenos al establishment a derecha e izquierda. La importante cosecha de votos de Marine Le Pen (17,9%) y del ex trotskista Jean-Luic Mélenchon (11%) en la primera ronda electoral francesa es un ejemplo. En las elecciones municipales de Italia de este 6 y 7 de mayo, una reciente encuesta da al cómico Giuseppe “Beppe” Grillo un 7,5 por ciento. En el Reino Unido, la última encuesta muestra la peor pérdida de apoyo del primer ministro David Cameron en ocho años y un importante aumento del apoyo al antieuropeísmo del Partido del Reino Unido. En Austria, el partido de extrema derecha Libertad se encuentra en la cresta de la ola de popularidad gracias a su política antiinmigratoria. Otro partido de derecha que se autodenomina Libertad provocó la caída del gobierno en Holanda. Con las nubes económicas que dominan el horizonte, se puede decir que apenas ha comenzado el baile.

Y SEGUIMOS HACIENDO CAMINOS AL ANDAR EN DEFENSA DEL DERECHO DE LOS TRABAJADORES

Ojalá otros países hagan suyo el Convenio, porque los trabajadores del hogar también tienen derechos a proteger.


Uruguay es el primer país que ratifica el Convenio 189
Los activistas sindicales y las trabajadoras y los trabajadores del hogar se congratulan del avance de la campaña ‘12 para 12’: el Uruguay ha pasado a la historia como el primer país que ratifica el Convenio núm. 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La Cámara de Diputados del Uruguay aprobó el Convenio núm. 189 de la OIT, sobre el trabajo decente para los trabajadores del hogar. La ratificación tendrá importantes repercusiones en los derechos de los trabajadores del hogar en el Uruguay y en el mundo entero. El Convenio núm. 189 entrará en vigor una vez que dos países lo hayan ratificado. En otros términos, nos acercamos a la posible consagración del Convenio núm. 189 como instrumento internacional.

Los países que ratifiquen el Convenio núm. 189 deberán adoptar leyes que reconozcan el derecho de los trabajadores del hogar a defender colectivamente sus intereses a través de sindicatos. Asimismo, el Convenio núm. 189 protege el derecho de los trabajadores del hogar a un salario mínimo en los países en que dicho salario existe, les garantiza un pago mensual y el acceso a la seguridad social, en particular en caso de maternidad, prevé un día de descanso semanal y regula su horario laboral y días de descanso. Establece también que el trabajo doméstico es equivalente a cualquier otro y garantiza que los trabajadores domésticos reciban el mismo trato que los demás trabajadores en la legislación laboral.

CUMPLO SOLICITUD DE MI COLEGA MUÑOZ URIBE DE COLOMBIA, PARA PUBLICAR LA SIGUIENTE NOTA


Polo Crítico hace un llamado a los trabajadores, porque consideramos que lo más importante, lo más deseable es que ellos, realicen un serio análisis sobre su organización sindical, los dirigentes que eligen, como se utilizan los recursos que le ingresan al Sindicato, cuales son los intereses políticos que representan esos dirigentes. Por que no es posible que a una organización que se supone que defiende los intereses de la clase obrera, e integrada por organizaciones clasistas, como en la CUT Antioquia, tienen representación miembros investigados por posibles nexos con ilegales que asesinaron a muchos sindicalistas, y nada de esto ha merecido una discusión pública, precisamente este será uno de los artículos que en esta serie, Polo Crítico publicará.
 
Entre tanto digamos que en Colombia, después del consenso de Washington, (Realizado en 1988) no se respetan mínimos “estándares internacionales”. El contrato de trabajo se reemplazó por cooperativas de trabajo asociado y otras formas de tercerización; si no hay contrato de trabajo, no hay garantía de salario mínimo, y tampoco derecho de asociación y  contratación. Por añadidura, la cultura antisindical que patrocinan patronos, asesores empresariales y medios de comunicación impide  ejercer estos derechos, y quien se atreva a formar un sindicato será estigmatizado como “terrorista de las Farc”.Y la estabilidad es una historia sin cuento, así esté regulada con toda claridad en la Carta Política.
 
Con el “acuerdo” Obama -Santos nada se agrega a lo que ya está escrito en la Carta del 91. Otra cosa difícil de arreglar con semejantes “acuerdos” lo constituye la resistencia de  las altas cortes a darle aplicación estricta a la Carta superior. Desde su expedición, la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sección Segunda del Consejo de Estado, se niegan a acatar sus postulados. Ver texto completo en: Carta Sociolaboral Latinoamericana, para la Defensa de los Derechos Laborales
 
 
Fraternalmente,
 
Carlos A. Ruiz O.
Director Polo Crítico, Miembro Dirección Polo Antioquia,

CUANTA SABIDURÍA Y NECESIDAD DE REFLEXIONAR EN ESTE ARTÍCULO DE NUESTRO QUERIDO LUCHO RAMÍREZ

Amigos y amigas, no he podido publicar todo el artículo, es una ponencia interesantísima que el Presidente de ALAL publicó en el sitio nuestro, pero aquí les va un fragmento de la parte general de la situación narrada.


ACCIDENTES DE TRABAJO: EL GENOCIDIO DE LA CLASE TRABAJADORA
por Luis Enrique Ramírez.

            Cada 15 segundos muere un trabajador en el mundo como consecuencia de un accidente laboral. Cuando yo finalice esta conferencia, habrán muerto ciento veinte (120).
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año en el mundo más de 270 millones de trabajadores sufren accidentes laborales, mientras que aproximadamente 160 millones contraen enfermedades profesionales. De ellos, más de 2 millones pierden su vida, de manera tal que el trabajo asalariado mata a casi 5.500 personas por día. Y, agrega el informe, los datos son parciales y están por debajo de la realidad, ya que no hay estadísticas de los siniestros ocurridos entre los trabajadores del sector informal de la economía.
Para tener una idea de la magnitud de esta verdadera masacre que sufren los trabajadores, hay que tener en cuenta que las muertes causadas por el trabajo dependiente superan holgadamente las originadas en accidentes de tránsito, guerras, hechos de violencia y sida. Otro dato alarmante es que del total de trabajadores muertos anualmente en siniestros laborales, 12.000 son niños que trabajan en condiciones peligrosas.
Este tributo que pagan los trabajadores para poder obtener los medios económicos para su subsistencia y la de sus familias es un auténtico “impuesto de sangre” que desnuda las lacras y miserias del sistema social y económico en el que viven.
Si proyectamos estos números a todos los años de vigencia del sistema capitalista, podremos afirmar que estamos en presencia de un verdadero genocidio de la clase trabajadora. Hay que recordar que se ha tipificado esta figura como el “sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial” (Corte Penal Internacional, Estatuto de Roma, 17/7/98).
La inmensa mayoría de los siniestros laborales son evitables, reconoce la propia OIT, pero, agregamos nosotros, no en un sistema que se apoya en valores perversos, que privilegia la defensa del lucro y la tasa de ganancia, antes que el cuidado de la salud y la vida de los trabajadores.
Si el orden social vigente en la mayoría de nuestros países divide a los individuos entre aquellos que tienen la titularidad de los medios de producción, y los que sólo cuentan con su capacidad de trabajo para subsistir, entonces sólo puede aspirar a un mínimo de legitimación si les garantiza a estos últimos el cuidado y la preservación de su vida y su salud.
Este “compromiso” de los sectores sociales dominantes tuvo que ser parte del “pacto social” que llevó a un gran sector del movimiento sindical a renunciar a su histórica pretensión de sustituir el sistema capitalista. Pacto social que, además, debió incluir, necesariamente, el derecho a un trabajo decente y a una remuneración justa, ya que sólo así puede explicarse ese renunciamiento.
Pero la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética llevaron a una indisimulada denuncia de ese “pacto” por parte del capitalismo, lo que permitió conocer su verdadero rostro.
El pensamiento neoliberal se pasea triunfante por el mundo, imponiendo sus recetas económicas y laborales. La internacionalización de la economía se transforma en globalización, que en el mundo laboral se traduce en desregulación, flexibilización, precarización, competitividad, polivalencia funcional, y demás palabras paridas por la matriz ideológica del neoliberalismo, que los trabajadores conocen más por sus consecuencias que por su significado literal.
El progreso tecnológico de la humanidad no se refleja en una disminución de los siniestros laborales. Por el contrario, hay un sostenido incremento al compás de las nuevas reglas de juego del capitalismo.
Se impone un nuevo concepto de empresa, supuestamente más apta para adaptarse a las fluctuaciones del mercado. Sólo conserva un núcleo de trabajadores permanentes y externaliza muchas funciones y tareas. En la periferia de ese núcleo aparecen empresas contratistas y subcontratistas que hacen el “trabajo sucio” de la flexibilización laboral y el abaratamiento de la mano de obra, generalmente mediante procedimientos reñidos con la legalidad.
Los trabajadores entran y salen gracias a las empresas o agencias de servicios eventuales y a los contratos temporales, siguiendo el flujo y reflujo de la demanda de los bienes o servicios que produce la empresa principal. Entre los trabajadores que tienen una inserción precaria en la empresa la siniestralidad es elevadísima. Su capacitación implica un costo que los empleadores no están dispuestos a asumir.
La globalización también lleva al dumping social. Los capitales se trasladan con asombrosa facilidad a aquellos países con menor costo laboral, fomentando entre los gobiernos una competencia para ver quién es más eficaz en abatir los niveles de protección que los trabajadores de ese país pudieron conseguir.
Se busca desarticular toda la estructura que tutela sus derechos, para mejorar la competitividad empresaria. Es así que se exportan los riesgos a poblaciones más vulnerables, de países en los que no hay mayores exigencias en materia ambiental y laboral, y de gestión de la seguridad y la higiene en el trabajo en particular.
La propia OIT pudo comprobar que las empresas multinacionales son mucho más estrictas en temas de salud y seguridad en la sede central que en las filiales ubicadas en países en desarrollo.
Es por todo esto que en el proyecto de una Carta Sociolaboral Latinoamericana, que la ALAL ha puesto a consideración del movimiento sindical y de los gobiernos de la región, tiene entre sus puntos principales la obligación de los Estados de dictar una legislación interna que consagre el derecho “a la efectiva protección de la salud y la vida del trabajador”.
Esto significa que los Estados deben asumir el compromiso de legislar sobre los siniestros laborales, abordando la cuestión de la prevención desde una perspectiva global e integrada.
Tomando como ejemplo el art. 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) de España, podemos sostener que el deber general de prevención del empleador se debería traducir en:
a) evitar los riesgos;
b) evaluar los riesgos que no se puedan evitar;
c) combatir los riesgos en su origen;
d) adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en especial, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud;
e) tener en cuenta la evolución de la técnica;
f) sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro;
g) planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo;
h) adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
i) dar las debidas instrucciones a los trabajadores;
j) informar obligatoriamente a los trabajadores sobre los riesgos de la tarea que deben realizar, de los materiales o herramientas que deben utilizar y del ambiente laboral;
k) autorizar a los trabajadores a rehusarse a prestar tareas en condiciones que impliquen un riesgo para su salud o su vida.
La legislación interna de los países que firmen la Carta Sociolaboral Latinoamericana debería también incriminar penalmente los actos o las omisiones de los empleadores que supongan un atentado contra la vida o la salud de los trabajadores.
Ya hemos dicho que la inmensa mayoría de los siniestros laborales son evitables. Por lo tanto, llamarlos “accidentes” constituye una inaceptable concesión del lenguaje. Siempre serán lesiones u homicidios culposos, o con dolo eventual.
Los trabajadores deben tener el derecho y la obligación de participar, tanto en el diseño del sistema de prevención de los riesgos del trabajo como en su implementación en cada lugar de trabajo.
Nadie mejor que ellos conoce cuáles son los riesgos. Esto garantizará, además, el cumplimiento de las normas y procedimientos de prevención. La capacitación permanente es necesaria, pero insuficiente. El trabajador debe participar activamente en todas las cuestiones relativas a la seguridad laboral, ya que es el principal interesado.
Cuando la prevención haya fracasado y el siniestro se haya producido igual, la legislación interna de cada país debe establecer un sistema de reparación integral de los daños sufridos por el trabajador. Una indemnización que no sea integral no es justa.
En forma expresa el punto 11 del proyecto de Carta Sociolaboral Latinoamericana establece que la gestión del sistema de prevención y reparación de los riesgos del trabajo “no podrá estar en manos de operadores privados que actúen con fin de lucro”. La experiencia en países de la región en los que se habilitaron aseguradoras de riesgos del trabajo como principales agentes del sistema ha sido nefasta.
El fin de lucro es absolutamente incompatible con la gestión de los subsistemas de la Seguridad Social en general, y con el de riesgos del trabajo en particular. El operador privado tiene un interés contradictorio con el de la víctima de un siniestro laboral. Con el agravante de que el natural conflicto que se plantea entre ambos se resuelve en el marco de una abismal diferencia en la correlación de fuerzas.

YA PUEDO PUBLICAR NUEVAMENTE.

Queridos amigos y amigas. Mis lectores, lo que entran en la página. Me vi impedida de actualizar el blog por causa o del Firefox desactualizado o de la lentitud de la conexión, pero REGRESÉ y con mucho ánimo al comprobar que pueden haber cambios importantes en la arena internacional con el regreso al poder del Partido Socialista en Francia, con una nueva ley de seguridad social en Ecuador, con la vigente Ley Orgánica del Trabajo, de los trabajadores y trabajadoras en Venezuela y con la vigencia de una crisis generalizada, comenzada en el sector financiero y que abarcó en su arremetida otros espacios: inmobiliario, ambiental, económico y llegó como siempre hasta el empleo. A veces pienso mucho en la llamada "Doctrina del shok" de Naomi Klein cuando se quiere culpabilizar a los trabajadores de la situación que vive el país, en cuanto a que si ellos comprendiesen que tienen "que ajustarse el cinturón a un agujero más" entonces entenderían que hay que ser comprensivos con el capital, los mercados y los bancos. ¡Qué falacia!. 
Y todo esto está trayendo consigo aumento de la xenofobia, a veces pienso que las poblaciones tienen tal respuesta ante su futuro individual y personal. No hay empleo, hay ciudadanos de otros países que accedieron a las ofertas de esos empleos cuando los nacionales no los quisieron porque no estaban a su altura y calificación obtenida. Pero ahora, que hay más desempleados entre 16 a 30 años que ocupados, por ejemplo, en España, sobran los extranjeros, no importa de donde sean y cuando llegaron y según entendí de un profesor que ayer nos dictó una conferencia, la permanencia en un país depende de la existencia de un trabajo, porque si no tienes el documento que avala tu situación laboral, entonces no puedes tener residencia temporal en el país y si no tienes el documento oficial que te permite residir en el país, terminas siendo un inmigrante ilegal y derechito para tu país de origen.
La situación está cada vez más comprometida. Y después el capital se queja de los indignados